07 noviembre, 2012
06 noviembre, 2012
05 noviembre, 2012
Dos Haikús
Real de Catorce
con luz ambar
un cerro agujerado
da entrada al pueblo
El Metro
bajo la tierra
un gusano naranja
transporta gente
28 octubre, 2012
Volver a la tierra.
Emerge del cráter
de la cima. Camina hacia mí con luz ámbar, de atardecer otoñal, a sus
espaldas. Sólo veo su contorno bajar de la colina. Crece conforme se acerca.
Va recolectado y absorbiendo pétalos blancos y trozos de nubes con las yemas
de los dedos de una mano; mueve las falanges como si tocara el piano: teje una
sombra blanca que se prolonga en su cuerpo como un vestido nupcial. Con la
otra mano espolvorea granos o semillas o perlas o gotas canicas o piedras,
cristalinas que flotan y danzan como burbujas en el viento hasta
aterrizar, imantadas, a su sitio predilecto, cultivando luz. Al instante, del
prado brotan ramas de hielo afelpado, con frutos de siete gajos, coloreados
como arcoiris.
-Todo nace a su tiempo y en su lugar. Somos hijos de la tierra, nuestros cuerpos jamás escaparán de aquí.
Pasa a mi lado, me incorporo a sus yemas y me vuelvo su sombra revitalizadora.
-Todo nace a su tiempo y en su lugar. Somos hijos de la tierra, nuestros cuerpos jamás escaparán de aquí.
Pasa a mi lado, me incorporo a sus yemas y me vuelvo su sombra revitalizadora.
23 octubre, 2012
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