24 febrero, 2012

Sin ti

sin ti
los días me pesan
ya van
siete toneladas


sin ti
mis ojos se secan
por las
lágrimas ahogadas

por ti
los beatos profesan
miles
cuitas auguradas

sin ti
los santos no rezan
piden
sin nunca dar gracias

volver
hacia las entrañas
nacer
con deudas saldadas

17 febrero, 2012

yo me vengo, sin haber venido.


tú en mí fuiste
pero nunca fuimos,
y partiste,
sin haber venido,

llegas tarde
sin haber venido,
y además arrastras
calentura y frío.

yo me vengo,
sin haberme ido.
y ahí te quedas,
sin haber venido.

y bulliste,
cual pensar dormido.
me doliste,
sin haberme herido.
estoy sin ti,
pero estoy conmigo.

16 febrero, 2012

Él meditaba cuando ella lo llamó.
-"¡Hola! ¿Te desperté?"- preguntó ella.
"No, me adormeciste"-le contestó.

zancudo

al matar un zancudo,
su piel flagela,
necesitará un escudo
o golpear con cautela.

bonita

esta es la historia
de esa niña bonita
que todos deseaban
pero nadie tenía.
Su papá no la quiso
y se volvió prostituta.

06 febrero, 2012

Corona de lunas.

Toma el libro de carátula roja, lo abre e intenta leer algunas líneas, pero una de plaga símbolos que desconoce se mueven como hormigas en un remolino sobre las páginas. Atónito lo cierra, lo vuelve a abrir, y ahí están de nuevo: ordenadas en párrafos como un cuartel de ejercito o una colonia, juntas para formar una idea o un significado conjunto. Lee las líneas en voz alta, pero no comprende lo que su voz emana, ni lo que intentan decir. Quiere releerlo y las hormigas-letras se reagrupan, transitando entre el fondo blanco como si una cuchara meneara la sopa de letras.


-Esto debe ser un sueño.
-No, apenas estás despertando.
 
Van sentados en una limosina roja sin techo, sobre una avenida pavimentada de cristal. Detiene sus pensamientos para mirar el cielo, que es un océano, sentir el viento que no aparece hasta que lo llama y los acaricia sin cesar, susurrándoles música de flautas al oído. Cuarenta y nueve lunas en diferentes fases se posan horizontalmente en el paisaje, como un anillo o una corona alrededor del planeta.

-¿Quién eres y qué haces aquí?
-Pregúntatelo a ti primero.

Providencia.

Miró el cielo azul claro, sin nubes visitándolo. El sol radiante lanzaba pecas de luz que danzaban en el viento, chispitas vibrantes, átomos de éter, que se adherían a su cuerpo. Se sentó como un buda y extendió los brazos como un cristo, cerró los párpados y abrió los ojos:

03 febrero, 2012

en el jardín de mis adentros

exploré todo el paisaje

y del más fertil huerto

te recorté este muraje,


estuve en el oriente,

con mis memorias de peaje,

tú presente en mi mente

y mis piernas de carruaje


no me llevé mucho,

sólo una melodía singular,

la voz del viento ancho

en mi centro pulmonar


ayer llegó la murga,

queriendo musicalizar,

con mis tambores en pares,

lo único por obsequiar.


con tierra negra y agua

y una pluma de faisán

en una hoja blanca

intenté tu cara trazar


con bromuro de plata

por fin hice revelar

las fotos que no me diste

y que guardo en mi pensar

el cielo estrellado y la luna creciendo,

lo murrio me quitaron

entonces cayó el diluvio

y los suelos aplaudieron





caras, retratos...























animaux







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30 enero, 2012

Los Cielos.

Me pides que te ayude a despojarte de tu cuerpo, pero yo no te quiero asesinar, ni tú tú te quieres suicidar. Tengo que matarte bajo tu consentimiento, desprendiéndome así de la mitad de la culpa. Sólo por tus súplicas te hago el favor que me prometiste corresponder más tarde.


Tus brazos están pegados a tu pecho, tus codos juntos. Estoy detrás de ti, te empujo contra la pared, exprimiéndote todo el aire en tus pulmones. Apretujo mis manos entrelazadas en tu cuello, te revuelcas y te agitas, ya no puedes respirar. Sueltas en una última exhalación una especie de flema magenta, que enfrasco, y te desplomas como un títere sin cuerdas. Tus ojos me ven, pero tú no, tú ya no.


La viscosa sustancia vibra y rebota en el recipiente como si fuera una licuadora. Con una mano tapo la boca de la bebé, que previamente ataste de brazos y piernas a una silla. Esa bebé, nuestra hija, será la víctima de tu experimento, su razón de existir. Con la otra mano le hago engullir tu suspiro, tu alma, por las fosas nasales. La pequeña convulsiona, se azota y sacude. Su rostro empieza a oscurecer como un pan en una tostadora. De pronto la bebé recupera tu mirada y con sus ojos tú me ves y ríes como acribillando el silencio. Te doy el frasco y una exhalas un gargajo azul obscuro. Usurpaste su cuerpo.


Intentas hablar pero balbuceas. Te doy un bolígrafo, un papel y escribes: "sepulta el cuerpo antiguo en el hoyo que anoche en el patio cavé, cúbrelo de tierra y vierte ahí el alma del bebé". Sigo tus indicaciones. Al momento en que la mucusa toca el suelo se sumerge como plomo en agua, como imantada a las profundidades. Instantáneamente emerge un rojo, alto y ancho tronco, que explota en ramas y en hojas. Éstas se hacen pájaros. Alrededor del árbol, que no cesa de crecer, vuelan apresurados, formando un torbellino, y sin nubes cae un rayo. Sin hablar, con la mirada me dices: "Llegaré a los cielos con el corazón de un niño."

¿quién mata a quién?

giorgio